El cuidado de niños y ancianos, entre los negocios con más futuro

El cuidado de niños y ancianos, entre los negocios con más futuro

Los negocios destinados al cuidado de adultos mayores, personas enfermas o con discapacidades y niños tomarán fuerza a futuro porque es una de las actividades en las que los robots o las nuevas tecnologías no desplazarán al hombre en el mundo.

A esta conclusión llegaron los expertos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y se hizo pública en el marco de la XIX reunión americana de la entidad, que se desarrolló a inicios de mes.

María Arteta, especialista en temas de género de la oficina de la OIT en San José (Costa Rica), explica que los cambios económicos y de la composición de la familia están presionando cada vez más a que se necesiten negocios de cuidado a escala mundial.

¿Por qué? En década pasadas, en América Latina, se vivía en la familia ampliada: hermanos, tíos, primos, etc., podían cuidar de los ancianos o de los niños. Pero el escenario cambió. Actualmente, solo el 15,7% de la población de la región en edad de trabajar vive en estos hogares y el 42,7% en familias nucleares. En estas últimas madre y padre deben trabajar por lo que el cuidado de los hijos pasa a terceros; además, las personas de la tercera edad quedan solas y, en muchos casos, se necesitan de trabajadores independientes o empresas especiales para su cuidado.

En América Latina y el Caribe, en 2015, 176 millones de personas necesitaban de atención (160 millones de niños menores de 15 años y 16 millones de adultos mayores). Para el 2030 esta composición variará porque el número de personas de la tercera edad incrementará a 24 millones.

En ese marco, cada día se generarán más oportunidades para la aparición de las empresas del cuidado. ¿Qué son? Actividades de trabajo directo, personal y relacionadas al hogar, la educación, la salud y las labores domésticas.

Según la OIT, el trabajo del cuidado puede ser remunerado y no remunerado. En este último caso se encuentran todas las personas cuidadoras que ofrecen apoyo y realizan actividades domésticas dentro de las casas o en la comunidad, sin recompensa monetaria.

Las mujeres son las que, en su mayoría, enfrentan estas condiciones. Pero, desde el lado positivo, son las que más oportunidades tienen para conseguir un empleo en el área del cuidado.

Actualmente, 47,2 millones de personas se dedican a estas actividades; de esa cifra 36,8 millones son mujeres. Conforme el paso de los años habrá más posibilidades para que este segmento brinde sus esfuerzos en cuidado y educación en la primera etapa de la infancia; cuidado, temporal o permanente, de personas de la tercera edad; servicios domésticos de limpieza de hogares y oficinas a través de empresas especializadas, etc.

En Ecuador ha aparecido este tipo de negocios. Limpiecito, por ejemplo, opera desde el 2012 y brinda limpieza y otros servicios similares. “Existe la demanda para ellos”, explica Luis Ambuludí, gerente de la firma.

Otras empresas han nacido ante la cada vez más alta inclusión de las mujeres en el mundo laboral. Según la OIT, en América Latina la participación de este género en el mercado del trabajo pasó del 40,2% en 1991, a 51,5% en 2018.

Hay cada vez menos mujeres con posibilidad de encargarse de los hijos. Compañías como Nannys Home les dan una mano con una base de más de 200 niñeras, tanto en Quito como Guayaquil.

“Antes las mamás nos quedábamos en casa o las abuelas ayudaban. Sin embargo, muchas de ellas trabajan, por lo que el cuidado del niño debe pasar a otro. En estos años nuestro servicio ha crecido en un 60%”, explica Carolina Saa, gerenta de la empresa. El servicio ofrece cuidado de pequeños durante las noches o con niñeras fijas en la semana.

Centros de cuidado tienen demanda
Los servicios para la atención de los niños y los adultos mayores son variados y se ajustan a las necesidades y al presupuesto familiar. En todos los casos, la demanda es creciente en el Ecuador, según los actores del sector.

En el país existen cerca de un millón de personas mayores de 65 años, que representan el 6,5% de la población total, de acuerdo con estadísticas del Ministerio de Inclusión Económica y Social.

En el 2020 se estima que serán el 7,4% y en el 2054 representarán el 18% de los ecuatorianos. Para las mujeres la esperanza de vida será mayor con 83 años comparada con los 77 años de los hombres, según esta Secretaría de Estado.

Eliana Crespo es directora del Centro Gerontológico Años Dorados, con dos locales en Quito y dos en Cuenca. Según ella, el cuidado de los adultos mayores por parte de profesionales tiene más demanda en el Ecuador por dos factores principales. El primero, explica, es el mayor envejecimiento de la población y el segundo es la aceptación de las familias, “que entienden que los ancianos también requieren de centros especializados para su cuidado”.

Años Dorados funciona desde hace 13 años. Empezó con un local en Sangolquí y ahora tiene otro en Capelo (Pichincha) y dos en Challuabamba, en el norte de Cuenca. Escogieron esos lugares porque el adulto requiere de un clima templado, dice Crespo.

En total cuidan a 60 personas. Ofrecen el servicio de guardería, atención permanente o residencia, estadías cortas o por vacaciones de la familia. Tienen enfermeras, médico geriatra, odontología, psicólogo y efectúan terapias ocupacionales, recreativas, entre otras. Ofrecen alimentación, lavado de ropa y más, señala Crespo. El costo va desde los USD 500 al mes.

Otra opción son los centros de entretenimiento para paliar la soledad de los adultos mayores. Es el objetivo del Club Mitra, que funciona desde noviembre pasado en Quito. Su directora, María José Ollague, dice que su servicio trata la parte emocional y ocupacional de estas personas. Atienden a 30, que tienen entre 68 años y 91 años.

Allí brindan recreación trabajando en las áreas física, manual y cognitiva. Además, ofrecen psicología y ‘coaching’ para tratar la parte emocional, dice Ollague. “El objetivo es detener el deterioro que naturalmente tienen, tanto físico como cognitivo. La interacción social con otras personas de su edad les motiva”. El costo oscila entre USD 120 por un día y 375 de lunes a viernes, más impuestos.

Tienen yoga, manualidades, pintura, tejido, fisioterapia… Según ella, el familiar deja al adulto mayor entre las 09:00 y las 12:00 o puede contratar una buseta.

En la atención a los niños también hay demanda, según la directora del Centro de Desarrollo Infantil Mundo Creativo (Cuenca), Ximena Padilla. Allí atienden a 60 niños. “Hay más demanda porque papás y mamás deben trabajar y no hay el mismo tiempo para cuidar a sus hijos y porque los niños deben adquirir destrezas”, dice.

Trabajan bajo la malla curricular del Gobierno y ofrecen artes marciales, natación, equitación o fútbol para mejorar la motricidad. El mediodía vale USD 168 y todo el día sube a USD 225.

Revista Líderes
Octubre 17 de 2018

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