Cuyana innova en el negocio de la moda femenina en EE.UU

Cuyana innova en el negocio de la moda femenina en EE.UU

El gusto por las matemáticas es el pilar en el que Karla Gallardo se ha apoyado desde pequeña para estudiar, crecer y emprender.

La afición por los números lo cultiva desde la infancia y le ha permitido destacar en el mundo de la banca, la tecnología y, desde el 2011, en su empresa de moda femenina que lleva el nombre de Cuyana.

Gallardo vive en San Francisco, Estados Unidos, en donde se encuentra la base de operaciones de la empresa que cofundó con Shilpa Sha. Esta firma, que se enfoca en la moda femenina, innovó el sistema de confección, abastecimiento y distribución de prendas de lujo para obtener artículos a precios asequibles.

Cuyana, que significa amar en kichwa, se mueve en el mundo ‘on line’, pero también apuesta por tiendas tradicionales.

Hoy en día el 85% de las ventas se hace por el canal digital. El 15% restante se mueve en los dos locales de Los Ángeles, uno en San Francisco y un cuarto en Nueva York. “La idea es que Cuyana sea una marca global”, dice Gallardo con entusiasmo.

El recorrido para llegar a esta ciudad de la costa oeste de Estados Unidos se inició cuando esta ecuatoriana culminó sus estudios secundarios y decidió estudiar Matemáticas en la Universidad de Brown, en Estados Unidos, entre el 2001 y el 2005. Tras obtener su título se enroló en el banco de inversiones Goldman Sachs, en Nueva York.

Estaba empezando su carrera profesional. Entre sus tareas estuvo ser parte de los equipos del banco que ayudaban a emitir bonos en países de América Latina. Las hojas de cálculo y los monitores de Bloomberg, la firma de servicios y noticias financieras, eran parte de sus herramientas de trabajo.

“Trabajé con gobiernos de Brasil, Colombia y México. Fue una época de mucho aprendizaje. Pensé que estaba en la cumbre, pero llegó un punto de quiebre: me faltaba generar un impacto social”, dice esta emprendedora casada con un montenegrino, con quien tiene un hijo de dos años. Gallardo estuvo en Goldman Sachs entre el 2005 y el 2008.

Para ese entonces ya pensaba en emprender. Por eso decidió estudiar un MBA en la Universidad de Stanford, en California. Con los conocimientos adquiridos volvió a pensar en su propio negocio. Sin embargo, no se sentía lista para el cambio y se vinculó a Apple. Allí trabajó en la tienda ‘on line’ de la tecnológica, por menos de un año.

Finalmente, en el 2011, dio forma a Cuyana. La idea era levantar una plataforma digital de moda femenina, con artículos de lujo. Allí se encontró con varios desafíos: trabajar sola, saber que los demás no creían en su idea, aterrizar el concepto, buscar capital, entre otros.

El primer artículo con el que probó suerte fue el sombrero de paja toquilla ecuatoriano. Con un préstamo de USD 20 000 de su padre, compró estas prendas a artesanos de Cuenca y los llevó a San Francisco. Aficionada al diseño y a la moda, Gallardo les dio su toque para ponerlos a la venta. Los artículos tuvieron demanda y el capital obtenido por las ventas sirvió para darle impulso a Cuyana.

A los sombreros de paja toquilla sumó bufandas y chalecos de alpaca peruana, así como artículos elaborados con cuero argentino. La iniciativa que Gallardo había ideado empezaba a consolidarse y a ganar mercado gracias a un modelo que desarrolló esta ecuatoriana.

Para el 2012, con el lanzamiento oficial de Cuyana, Gallardo y su socia participaron en una ronda para levantar financiamiento. Así consiguieron USD 1,5 millones. “Luego recibimos recursos en dos rondas más”. Las cifras se manejan con confidencialidad.

Shilpa Sha, su socia, cuenta que Gallardo está muy enfocada en el crecimiento de Cuyana. “Opera con un código estricto para la toma de decisiones, siempre equilibrando las necesidades de la empresa y la marca. También modela el comportamiento que desea que emule su equipo. No es común encontrar una líder tan equilibrado y eficaz como ella”. Para Sha, una de las mayores habilidades de Gallardo es fusionar arte y ciencia.

En octubre pasado la aceleradora de emprendimientos Buen Trip y la Embajada de EE.UU. organizaron en Quito el Women’s Pitch Night, en donde Gallardo contó su trayectoria. Carmen de la Cerda, directora de Buen Trip, escuchó sobre Gallardo hace cuatro años, pero la conoce desde hace un año. “De las conversaciones que he tenido con ella diría que es muy metódica, con una visión a futuro clara y es brillante. Además, alegre y de sangre ligera”.

Karla Gallardo habla hoy de Cuyana llena de satisfacción. “Sé que tomé la decisión correcta y a pesar de que es complicado manejar un negocio que crece con el tiempo, cuento con un equipo en el que me apoyo y del que he aprendido”.

Un modelo que evita intermediarios

Cuyana tiene clara su meta. La empresa diseña artículos de lujo para mujeres y las distribuye de tal modo que permite ofertar precios competitivos

La compañía aprovecha bien una coyuntura económica. A escala global, las grandes marcas de lujo empezaron a producir en China, por un tema de costos. Muchas de las empresas que trabajaban para firmas como Gucci o Chanel estaban subutilizadas. Allí se cuentan fábricas de cuero italiano o argentino, así como plantas textiles de cachemir escocés, entre otras.

Karla Gallardo encontró allí una oportunidad. Durante dos años viajó por varios países, contactó con fábricas y creó un modelo de negocio que funciona bastante bien. “En la industria de la moda hay mucha gente en la cadena de distribución, demasiados intermediarios y cuando se hace una ‘limpieza’ se puede ofrecer un mejor precio, con alta calidad”.

Así en lugar de producir para las cuatro estaciones del año, con el esfuerzo que implica, nuestro modelo es trabajar sin estaciones, dice esta empresaria ecuatoriana.

“Lanzamos un producto cada semana y si tienen demanda los incluimos en el catálogo de productos permanentes”. De este modo, explica Gallardo, los proveedores trabajan con eficiencia y mejoran su productividad. A esto se suma un modelo de distribución que permite aminorar costos.

Bajo ese modelo Cuyana sigue en expansión. Hoy en día cuenta con alrededor de 100 colaboradores. Gallardo se apoya en sus estudios y su ‘background’ financiero. También aprovecha las habilidades de su equipo. “No me asusto cuando la presión sube”.

Revista Líderes
Pedro Maldonado
Diciembre 4 de 2018

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