Uber y Amazon al frente de la nueva revolución laboral

Uber y Amazon al frente de la nueva revolución laboral

Los dos gigantes tecnológicos redefinen las relaciones laborales del siglo XXI. Y aún estamos en la prehistoria de esta revolución.

Los expertos hablan ya de una revolución industrial 4.0 que está cambiando el paradigmade las relaciones laborales en todo el mundo. Amazon viene a confirmar que nos encontramos ante el inicio de un nuevo en- torno de trabajo donde las reglas vienen marcadas por el uso de la tecnología.

Su programa ‘Amazon Flex’ (el ‘Uber de la mensajería’) ofrece a los usuarios la posibilidad de convertirse en repartidores de los productos que se venden a través de la plataforma, a cambio de un pago de entre US$18 y US$25 por hora, teniendo en cuenta que está pensado como una actividad a tiempo parcial.

“La economía digital es disruptiva de por sí y es una realidad tan atractiva que es imparable y que se impone; el nuevo modelo de Amazon se encauza dentro de esta llamada economía colaborativa, que sustituye el modelo tradicional de activos propios por plataformas digitales”, según explica Rafael Chelala, abogado y profesor de Deusto Business School. Pero hay expertos que van más allá y hablan, incluso, de “plataformización de las relaciones laborales”, para esta tendencia creciente.

Raúl Rojas, socio del bufete Ecija, define el uso de los canales digitales para hacer de “enlace entre el trabajador que presta sus servicios y el destinatario final de los mismos bajo demanda”, modelos propios del uso generalizado de las nuevas tecnologías. ¿Y el alcance real de este cambio de paradigma? Para Chelala estos modelos “se alejan de la relación laboral tradicional”. Su punto fuerte es la flexibilidad, permitiendo a los personas “conciliar y elegir el tiempo que se quiere trabajar”, sin tener una relación continua con una sola empresa Ricardo Pérez, de IE Business School (IEBS) cree que este tipo de soluciones puede ser muy positivo en un entorno de profesionales formados, con muchas alternativas de trabajo de valor añadido y buenas compensaciones, “donde trabajan para el mejor postor y se alían a quien estiman más conveniente”. ¿Los riesgos? En trabajos poco cualificados se puede prestar a abusos frente a proveedores individuales.

¿Son empleos donde cada profesional es su propio jefe? ¿Es un trabajador por cuenta propia o ajena? ¿Y sus derechos? ¿Quién es el responsable de la actividad de cara al consumidor? Para Rafael Chelala, hay que tener en cuenta que se parte de la “figura del trabajador autónomo” (servicios profesionales), punto que ya está regulado en los ordenamientos jurídicos, al igual que el papel de las empresas o plataformas, que “impondrán requisitos dentro del marco legal existente”.

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Sin embargo,Raúl Rojas es más escéptico y considera que “el derecho va siempre por detrás de la realidad, y más aún cuando hablamos de la adaptación a los cambios tan profundos que la disrupción tecnológica está provocando en las relaciones laborales, transformando incluso el concepto clásico de trabajador independiente más que citar, por ejemplo, los conflictos legales que afrontan compañías como Uber en muchos países.

Algunos ya han empezado a tener en cuenta estos aspectos en su legislación, aunque “tímidamente”, recuerda Rojas, pero “estamos sólo ante los albores de la necesidad de grandes reformas normativas integrales que regulen el marco legal del trabajo en los nuevos entornos digitales”. Para el profesor de IEBS, será clave esperar a los fallos judiciales de procesos en marcha, algo que podría suponer, según los expertos, un freno al avance de la revolución laboral digital.

Más allá de las reformas legislativas que adopte cada Gobierno, todos los expertos coinciden en que los entornos de trabajo están cambiando rápidamente. “Antes, se iba a las oficinas y se imponía un horario porque los medios para trabajar estaban allí. Esto ha cambiado y cada vez se permite más flexibilidad con una exigencia presencial cuando realmente es necesaria”, explica Chelala, de Deusto Business School. En su opinión, “se impone la producción frente al horario”, y es un reto que las compañías están afrontando.

La necesidad tradicional de mano de obra a cambio de una jornada estanca y un salario fijo, con independencia de la necesidad real o de la propia aportación del trabajador, está cambiando, pero adaptarse a este modelo no sólo supone un reto para las compañías, sino también para los propios trabajadores, algo que no será problema nativos digitales, pero los profesionales de corte más tradicional deberán actualizarse. A juicio de Pérez, el futuro laboral de la economía colaborativa no está en repartir paquetes, pero sí en “trabajar con números, ideas, software o soluciones tecnológicas”.

Estrategia y Negocios
Universia Knowledge Wharton
Julio 5 de 2018

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